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domingo, 20 de septiembre de 2015

Una muerte mental de Giovanni Papini

De uno de los más recientes suicidios en los últimos años no se conocería la verdadera historia si yo no tuviese el vicio de andar en busca de los raros con la esperanza -casi siempre superflua- de hallarme con un grande.

Todos nosotros sabemos, qué defectuosas son las estadísticas -digo a propósito defectuosas en él sentido de insuficientes. Aunque algunos equilibrados vegetantes lamenten con cara de pavor el crecimiento continuo de las muertes voluntarias, sé bien, por mi parte, que no todas son registradas. Entre los enfermos y los aparentes asesinados, los suicidas menudean. Constituyen, quizás, la mayoría. Algo me impulsa casi a decir que cada muerte es voluntaria. Pero ¿cómo? ¿De qué manera? ¡Ay de mí! ¡De maneras comunes, vulgares, vulgarísimas! Falta de sabiduría, falta de voluntad .-pocos son los que prevén y pueden-: un arrojarse al encuentro del destino casi como pájaros dentro de la serpiente o locos -en la hoguera. Hombres que no han querido vivir y han preferido el breve presente al largo y cierto porvenir. Leopardi aprobaría: pero quién puede negar que ésas, son vidas truncadas?.

El suicidio cuyo misterio he sabido no se parece a ninguno de los conocidos hasta ahora. Ni la historia ni la crónica nos hablan de otro parecido o igual.

Para seguir leyendo este cuento:

viernes, 18 de septiembre de 2015

El espejo que huye de Giovanni Papini

Una imposible mañana de invierno, en una estación bien conocida, un hombre al que no conozco, con abrigo y dos violetas en el ojal, quería demostrarme que los hombres son felices, que la vida es grande y que el mundo es bello. Yo lo escuchaba con interés, sacudiendo a cada momento la ceniza de mi cigarrillo, que se consumía al viento sin que nunca me lo llevara a la boca. Lo escuchaba y sonreía, y el Hombre que no conozco se acaloraba cada vez más y ya del humour pasaba al sentimiento, al entusiasmo, al delirio. La fuga de sus rápidas palabras, escurridizas, duras, como acabadas de fundir, como acuñadas de nuevo en algún sitio, hacía poco tiempo, me llenaba de una embriaguez muy parecida a la que da el champaña. Algo picante y saltarín; una necesidad de abrazar y de llorar, de bailar, de reír a pequeños impulsos.

Para continuar leyendo este cuento:

El espejo que huye de Giovanni Papini (Sinopsis)




Autor: GIOVANNI PAPINI
Género: Literatura contemporánea
Editorial: SIRUELA
Fecha de edición: 1988
Número de páginas: 138

Sinopsis:
Dice Jorge Luis Borges, autor de la recopilación y firme defensor del controvertido escritor italiano: "Sospecho que Papini ha sido inmerecidamente olvidado. Los cuentos de este libro proceden de una fecha en que el hombre se reclinaba en su melancolía y en sus crepúsculos, pero la melancolía y los crepúsculos no han cesado aunque ahora el arte los vista con disfraces distintos". La edición de Siruela, en su mítica colección La biblioteca de Babel, incluye los siguientes cuentos:

- "Dos imágenes en un estanque" ("Due immagini in una vasca"), 1908.
- "Historia completamente absurda" ("Storia completamente assurda") , 1906.
- "Una muerte mental" ("Una morte mentale"), 1913.
- "La última visita del caballero enfermo" ("L'ultima visita del gentiluomo malato"), 1904.
- "No quiero más ser el que soy" ("Non voglio più essere ciò che sono"), 1906.
- "¿Quién eres?" ("Chi sei?"), 1907.
- "El mendigo de almas" ("Il mendicante di anime"), 1906.
- "El suicida sustituto" ("Il suicida sostituto"), 1913.
- "El espejo que huye" ("Lo specchio che fugge"), 1906.
- "El día no restituído" ("Il giorno non restituito"), 1907.

El día no restituido de Giovanni Papini

Conozco muchas viejas y hermosas princesas, pero solamente a aquellas que son tan pobres que apenas tienen una pequeña sirvienta vestida de negro y que están reducidas a vivir en alguna degradada villa toscana, una de esas escondidas villas donde dos cipreses polvorientos montan guardia junto a un portal de rejas murado. Si encuentran alguna en el salón de una condesa viuda y fuera de moda llámenla Alteza y háblenle en francés, ese francés internacional, clásico, incoloro que pueden aprender en los Contes Moraux del abate Marmontel; el francés, en fin, de las gens de qualitéi. Mis princesas responderán casi siempre y luego que hayan penetrado en sus pobres almas -pequeñas y llenas de polvo y de quincallería, como oratorios de fines del siglo XVII-, se darán cuenta de que la vida puede ser aceptada y que nuestra madre no ha sido tan necia como parecía poniéndonos en el mundo.

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